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img_6856Sacar la voz hace bien. Pero algo pasa en nosotros los mamíferos humanos que cuesta tanto sacar la voz. Pareciera ser que los tabúes se transforman en ataúdes que esconden bajo tierra miedos, mentiras, inseguridades, ideales, torpezas. Nadie habla, nadie explica.

¿A qué edad se nos mete bajo tierra? ¿Qué es lo maldito que ocurre que la voz se esconde? Dicen que es cuando la mano en alto del adulto hace que el niño baje la cabeza. Cuando el grito ensordece. Ese maldito acto deja gravado que el movimiento, la espontaneidad, verdades, sueños, deseos queden bajo tierra. Desde ahí sólo se mueve un cuerpo sin alma y cuando se pierde el alma, la voz no se saca, se seca. El cuerpo pierde el ritmo, a la risa abierta le viene el miedo. Miedo y callamos, las corazas, los engaños, el “falso self” dicen por ahí, una sola imagen, un espejismo, nada real, los ojos de niño se perdieron, quedamos ciegos. Ciegos de nosotros mismos. Y desde ahí desde el adulto que ya no sabe nada de si mismo, cría a nuevos niños y cría agarrándose de la mano dura, desde el silencio, abandono. Es que no sabe, no sabe de si mismo, no puede saber del otro, quedó bajo tierra. Lo mataron de niño. Nos matan la intuición. Desde el adulto inseguro, que fue un niño que iba para ser seguro, nos paramos frente al otro y desde ahí la nada, nada que es lo mismo, exactamente lo mismo que te dieron: golpes, mentiras. Te fuiste a la nada. Responde a estereotipos, a la imagen, al que dirán, pierdes tu espontaneidad, te socializas, civilizas a una sociedad para pagar su precio. aprendes de sexo por el porno, sabes de identidad por la moda, crías bajo el libro, te enojas y te asustan “te vas a enfermar” lo que es lo mismo que no quiero escuchar tu rabia. Lloras y no llores más. Tu ibas a ser poderoso, alegre, dueño de tu tierra de tu cuerpo, pero te quitaron el movimiento, las lágrimas, tus rabias. Callaste lo más básico: las emociones, y así la creatividad se va para quedar fijados en circuitos tóxicos. Ya no hay ganas. Trabajos agotadores, fomes, relaciones sin gracia, deseos de dormir.

Dicen que hablar es bueno para sacar la voz. Dicen hace que regrese el alma al cuerpo. Que se resucita para amarnos como no supieron amarnos. y desde ahí todo cambia, miramos a la vida que puede dar tanto, tanto.

Leslie Power

Psicóloga Clínica