Etiquetas

, , , , , , , , , , , ,

IMG_3062 (1) copiaTomar consciencia de que hemos elegido de pareja a un perverso narcisista, que ante los ojos de los demás parece ser una persona muy adecuada que esconde muy bien sus negocios que por lo general bordean lo ilegal o directamente son ilegales, que aparenta ser un hombre sonriente de buenas costumbres, que se encarga de mantener relaciones sociales por encima pero jamás profundas, reales y totales y que además hace como si, fuese un buen padre, porque “seduce” a los niños con juguetes, autos, dulces, paseos, y los usa como objetos de su propia proyección como pantalla para tapar su propia miseria, y por lo tanto jamás será capaz de elaborar emociones de los hijos, ayudarlos a convertirse en personas sanas, ya que el mismo, el padre, ve a los demás como “cosas” ya que un día, también fue “cosa” de otrx.”

Reconocer todo esto, no es nada de fácil. No es fácil, por muchas razones. La principal es porque no se habla de este tipo de personalidades. Lo segundo es porque en palabras sencillas, “pasan piola”, pero arrasan con el mundo emocional de la familia, amigos íntimos, comunidad. ¿Por qué algunos pasan desapercibidos? Porque la mayoría abusa de los débiles, de los que no tienen posibilidad de defenderse o abusan de los que el “vampiro” sabe le puede chupar la sangre, porque está seguro, habrá silencio por parte de la víctima. La psicología, psiquiatría, leyes, estamos al debe con la difusión en promoción, prevención y tratamiento de este tipo de personalidades y sus dinámicas, ya que se trata de abusos de poder en torno a abusar de la debilidad; se trata de acosos a otras personas con determinadas características, de violentar constantemente hasta aniquilar y dejar sumiso, casi sin capacidad de respuesta, tartamudos, enfermos, depresivxs, suicidas, enfermxs, es decir, golpeadas, con el cerebro golpeado. Nadie lo ve, no hay moretones en ninguna parte del cuerpo ya que son lo suficientemente astutos en eso, cuidan de sobre manera la imagen. No dejan huellas evidentes. Salen ilesos. No suelen ir presos.

Son complejos y muy simples a la vez, pero como dije en el párrafo anterior, los profesionales de la salud estamos al debe con difundir sobre estas dinámicas. Al cuidar la imagen, buscan parejas que tienen, “eso” que él no tiene,  puede ser: fuerza, belleza, extroversión, seguridad, inteligencia, una profesión, da igual, siempre hay que saber que, dentro de un perverso narcisista, hay un pobre niño vacío “cosa” a punto de morirse o de enloquecer y que jugar con los otrx, chupar la energía, usar al otrx, aunque sean sus hijxs, socios, amigos y siempre estar en la delgada linea roja, los mantiene a salvo de la muerte/depresión más severa o de la psicosis, ahí está la cuestión. Los vampiros se alimentan de los otrx, no pueden considerar al otro como persona con sentimientos propios. Los vampiros se disfrazan de humanos y saben también que nosotros, algunos profesionales de la salud, hemos sido víctimas y por eso también siguen abusando, porque creen que no diremos nada, que nos daría vergüenza o miedo decir, y tienen razón, hasta que ya no eres más víctima. Otros siguen siendo víctimas porque mantienen el silencio.  Sigamos.

Es complejo reconocer que hemos estado metidxs en una relación tóxica con este tipo de personalidades. Implica sentirse responsable de ser parte de una dinámica de pareja. es saber que los hijos están en riesgo y que es muy difícil encontrar testigos emocionales disponibles, valientes  y cultos en la materia que te acompañen, pero sepan que existen. Y no es fácil porque esas personas son en extremo hábiles, lo han aprendido desde muy pequeños, generalmente producto de un conflicto infantil no resuelto, quedando atrapado, en ser el hijo fetiche de la madre o el padre, pudiendo incluso haber sido erotizado, situación perversa en si misma y sombreado por un padre narcisista y por ende completamente ausente e imposible de superar, no hay vínculo posible ahí. Ahí hay parálisis, terror, angustia, muerte.  Desde ahí la competencia eterna con los hombres, que a veces se confunde con homosexualidad, y se puede manifestar con el amor por el propio cuerpo, la eterna juventud, y la rabia latente y/o manifiesta hacia las mujeres, expresadas en abusos integrales y cuando digo integrales me refiero a todo tipo de abusos, porque ya no se distingue entre lo psicológico y físico, todo golpe físico es un golpe a la mente y todo insulto, acoso, indiferencia, ninguneo, robo de platas, contratos falsos, infidelidades a destajo, abandonos, violencia psicológica, etc es un golpe directo al cuerpo, que afecta a todo el sistema familiar. La violencia hacia la mujer es violencia directa a los hijos. En estos casos, lo vemos muchas veces en las síntomas que presentan los hijos, no aguantan y el cuerpo dice.

Reconocer que se ha estado con una persona así es doloroso, nada de fácil por que además son altamente seductores, mentirosos, grandiosos, envolventes, manipuladores. Son encantadores y nunca quedan mal con nadie, más que con unx, la que en rigor representa a sus figuras parentales, con quienes aún no ha superado sus conflictos infantiles y necesita herir, humillar, descalificar, ningunear, golpear. Hay rabia ahí metida, pasiva agresiva o directamente agresiva, pero imposible de sacar hacia quienes fueron los primeros abusadores, sus propios padres, pero si es más fácil sacar hacia quien está ahí a su lado y que comenzó a bailar una danza perversa y tóxica, por algo. Hay algo muy débil en nosotrxs que huelen. Y si, lo tenemos.

No es fácil reconocer y luego salir de esa relación, primero porque se parece mucho a lo que estamos acostumbradas a vivir, ya que suele pasar que lxs que enganchamos en este tipo de relaciones, venimos de hogares donde o hemos sido maltratadxs, abusadxs, violadxs, golpedxs o hemos sido espectadoras de maltrato intrafamiliar, por tanto, el maltrato es habitual, es familiar, esta normalizado. Por tanto cuando el perverso narcisista abusa, no nos parece tan raro, lo normalizamos. Nos puede doler. LLoramos. Seguimos. Otro golpe. Seguimos. Ya sabemos de golpes. Seguimos. Otro golpe. Seguimos. Pero el cuerpo ya no aguanta, la depresión se hace evidente, las crisis de angustia, los insomnios, el abuso de drogas y alcohol, el dolor del cuerpo, el sobre peso, la inapetencia, el desgarro, la pena, la mirada perdida, amargura, quiero morir, no puedo más, los niños, no puedo…. pero él puede.  En segundo lugar porque son encantadores y manipuladores “dan vuelta todo” y confiamos. Luego porque no queremos repetir la propia historia, “familia” y queremos hacer todo lo contrario a lo que pasó en nuestras familias de origen e insistimos con la esperanza de hacer cambiar a una estructura de personalidad perversa narcisista que no cambia. Y por último porque somos cómplices, porque para que exista un mal tratador debe existir otra persona llena de miedos, autoestima dañada, sensaciones de inferioridad, una personalidad que aunque brille en otras áreas, en el área chica de las relaciones íntimas, sufre, se siente débil, falladx, torpe, fácil de destruir. ¡Bingo! es tierra fértil para el depredador.

Mirar lo anterior, dejar caer lo velos, es una tarea titánica. Las personas nos resistimos, además porque tenemos el mandato patriarcal de la familia de “determinada manera” para toda la vida, que los niños estarán mejor en la escena de “la familia” y que no podemos “fracasar” cuando en rigor todo eso es una ilusión que ya se ha roto, que todo partió en un engaño mutuo. No es fácil darse cuenta que una ha bailado el mismo baile, reconocerse que ha sido parte de un juego perverso y que debemos salir ahí, lo antes posible. Pero existe otra trampa. El sistema judicial, es complejo y hace que las mujeres tengamos miedo a la denuncia. Y ese miedo se une al miedo a que mi pareja me hará más daño y volvemos al círculo de la toxicidad. La ley ve el golpe físico, con suerte, le cuesta reconocer la violación como violación más le cuesta reconocer la dinámica del acoso moral y abuso de la debilidad en el sistema patriarcal. Falta mucha educación sobre este tipo de dinámicas, mientras, muchas mujeres y algunos pocos hombres se deprimen, viven angustiadas, ven el deterioro en la vida laboral, familiar, en su salud física enfrentando diversos síntomas (enfermedades cardiacas, consumo tabaco, benzodiazepinas, alcohol, problemas a la piel, dificultades laborales, desmotivación, tristeza vital, violencia hacia los hijos, alteración del ánimo, trastornos del sueño, peso, ideación suicida, etc)

Es urgente hablar de esto. Por las víctimas adultoxs pero principalmente por los hijos que están siendo las principales víctimas, presos en estas dinámicas. No es sencillo agarrar maletas y arrancar. La violencia es solapada. Pero hay que sacar la voz, hablar, escribir, pintar, gritar, estan acostumbrados a nuestra debilidad y dejamos de ser víctimas una vez que hablamos, ya que otra estrategia es que tienden a aislarnos, solo confiamos en ellos y les creemos, pasan años, hasta que confiamos en otras personas, y cuesta. Por los niños y las niñas de hoy, es de suma urgencia desenmascarar a los abusadores.

Para eso hay tareas:

1-Rehabilitarse de los golpes que nos ha dado la vida. Reconocer que somos adictas al maltrato, que en esa área chica lo pasamos mal y tener la certeza que en otras áreas lo hacemos muy bien, por tanto pedir ayuda de manera urgente, reconocer que ahí no podemos solas. Sólo ahí en las demás lo hacemos súper bien.

2.-No hay culpa. Nada de esto tiene que ver con la culpa. Las cosas se dieron así y punto. Aquí y ahora y para adelante.

3.-Reconocer y aceptar de manera clara que a quien se ha amado, confiado y vinculado, tiene un trastorno de personalidad, peligroso para nosotrxs y la familia, la agresión hacia nosotras agrede al sistema familiar y lo descompensa, ese es otro objetivo, volverte locx “¿ven? Es locx!” Y hasta los hijos le creen. Hay que saber que no va a cambiar, seguirá siendo falso y seductor con los demás. Debemos protegernos incluso con el contacto cero. PUNTO.

4.- Las que somos madres, tarea nada pero nada de fácil, reconocer las personas que son peligrosas y establecer límites claros. No es NO. No ceder en nada. Seguir rigurosamente los acuerdos legales.

5.- Esa persona peligrosa, hagamos lo que hagamos, le despertaremos sentimientos agresivos hacia nosotras. Lo preferible es contacto cero. Generalmente establecer límites a través de la ley es lo que más protege.

6.-Ante un perverso narcisista, que son como ya dije mentirosos y engatusadores, conviene callar, buscaran la manera de buscar el error o hacerte caer en el error para sacarte de quicio, enloquecer, gritar y luego acusarte de ser la provocadora. No lo hagas. No caigas en su juego. Recuerda como los perversos narcisistas mienten, JUEGAN, van dar vuelta todo. Cuando el perverso narcisista es culpable, su tarea es girar todo para que tú lo seas y eso enloquece y llena de angustia y rabia. Te entiendo. Lo mejor es no jugar su juego. Pide ayuda.

7.- Muchas veces conviene que la comunicación sea mediada por un tercero, de lo contrario, el perverso tiende a agredir como siempre lo hizo, debilitando a la víctima. Acúsalo.

8.- Finalmente cuando ya hemos hecho todo un trabajo de comprensión y de soltar emocionalmente al mal tratador, nos ponemos de pie y actuamos como personas seguras, al principio, nuevamente seremos nosotras las provocadoras. La diferencia es que ya estamos sanas, sabemos leer sin sentirnos tontas, sin sentir que no sabemos hacer las cosas y que lo necesitamos, sabemos qué nos corresponde y que no y decimos con claridad, sin gritar, segurxs y confiadxs. Eso lo desarma y sale en retirada, lamentablemente en busca de otra víctima. ¡Créanme que hay tantas!

No te extrañe que vuelvas a caer, no importa, vuelve a pedir ayuda.

Leslie Power

Psicóloga Clínica

Texto basado en experiencia personal, la experiencia de 23 años de atención clínica a pacientes hombres, mujeres, niñxs y adolescentes y en todos los libros de:

Marie France Hirigoyen

Hugo Marietant.

Casilda Rodrigañez.