Etiquetas

, , , , , , , , , , ,

lagrimas

¿Quiénes lloran?

Recuerdo cuando mi hija mayor tenía cerca de 2 años y un poco más y un familiar muy cercano, alguien mayor en la familia, mientras ella lloraba en plena terraza de su casa le dijo: “no llores, las niñas tontas lloran”, en ese mismo momento, yo con 26 años, 4 años de recién titulada de psicóloga, media temblorosa salto sin pensarlo y digo: “no, ella no es tonta y todos lloramos cuando estamos muy estresados, tristes o frustrados, por favor, no le digas tonta a mi hija.” Me miró fijo, pero me mantuve segura en la defensa que hacía de mi hija. “Tienes razón, Leslie.”

Como me ha dicho últimamente mi psicóloga, suelo ser muy buena para defender causas sociales, muy hábil para ver el abuso en otros, tener un gran ojo clínico con mis pacientes, defender a mis hijos e hijas como una loba, pero a mi misma, defenderme a mi, uf que me cuesta, es que cuando hemos sido pasados a llevar cuando niñas o niños,y además no habían adultos dando vueltas por ahí sólidos y atentos para defenderte, cuesta mucho auto defenderse de más grande, pero nunca es tarde y de a poco, con buena ayuda se puede. Pero ya casi soy mi propia loba.

Pero volvamos al tema, las que lloran no son las tontas… ¿Quiénes lloramos? Pues absolutamente todos y el es primer sonido primal de la especie humana. Es el sonido más sano que el mamífero humano emite para conseguir de su figura de apego central, por lo general, quien lo ha recién parido, su madre, le ofrezca su cuerpo, el pecho y su leche. El objetivo, es muy simple, restablecer el equilibrio perdido luego del trabajo de parto en que se ha visto envuelto para llegar al planeta tierra, luego de haberse pasado más de 9 meses en estado acuático sin levantar la mano para recibir alimento. Ya vemos que llorar es muy pero muy sano, se trata de sobrevivencia, se trata de inteligencia, nada que ver con tontera. Y siguiendo esta maravillosa inteligencia, los adultos solemos no tolerar el llanto de los bebés, de los niños y niñas, simplemente porque los mamíferos humanos adultos, estamos diseñados para que nos moleste profundamente el llanto de los más pequeños, justamente porque ellos por sí mismo son incapaces de autogestionarse la comida, regular el frío y calor, comprender la vida y defenderse solitos. Somos nosotros los que frente al llanto angustioso de un hijo o hija saltamos para ver qué le sucede satisfacer su necesidad para que vuelva a la calma en que anteriormente se encontraba. A veces nos pasa que de adultos, nos cuesta mucho, volver a la calma por nosotros mismos y nos descontrolamos, como que “perdemos los estribos” y claro, quien sabe cuantas veces, no tuvimos a nadie que nos ayudara a manejar nuestro estrés de niños. O simplemente si eras hombre te largaste a llorar como buen niño sano, normal y alguien te pegó un grito y te dijo: “¡calla niño las niñitas lloran, los hombres, no! Ups, te tragaste las lágrimas y aprendiste a ser “fuerte, macho y duro” y ahora de adulto, ya tuviste a los 45 tu primer pre infarto, o la úlcera te retuerce de dolor o quien sabe como grita tu cuerpo las lágrimas que te has aguantado. ¿No ves que eres un machito? y te apuesto que ni sabes diferencia entre angustia y ansiedad o entre miedo y pena… o entre soledad y amor o quizás hasta confundas hambre de calentura sexual. (mmmmm)

Y tu mujer, “las tontas lloran” o “que bien esa mujer, iba digna con la frente en alto sin derramar ni una lágrima”, o cuántas pacientes se han sentado y dicen “que terrible ya voy a llorar…” Incluso, algunas me han dicho luego de llorar hasta quedar al borde de la deshidratación como habiéndose permitido por primera vez en la vida soltar todas esas lágrimas que tenían guardadas desde los 10 años, “perdona Leslie por llorar tanto” ¡¿perdonón?! ¿perdón por llorar? No preciosa, llora todo lo que quieras, es tu derecho, es muy sano llorar, te lo mereces.

Pero como no vamos a llorar si como bien dice la Doctora Chiristiane Northrup, en su libro “Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer” pg. 117 si “llorar y emitir sonidos forma parte de nuestro sistema “digestivo” emocional y es una manera de mantener circulando la energía por nuestro cuerpo.” Claro doc, ¡usted tiene toda la razón!¡Es tan sano llorar! Pero a penas teníamos un año y medio, recién comenzábamos a dar los primeros pasitos y nos caímos, lloramos a grito pelado, corrimos a refugiarnos en el papá el el muy macho: “ya, no pasó nada”, “¡qué valiente! No lloró nada” … pffff.

Lamentablemente estamos inmersos en una sociedad que invita a secarnos las lágrimas, por eso en mis Círculos de Mujeres, evito que salgan los pañuelitos, para que sintamos lo placentero que es sacar a fuera esas lágrimas contenidas por tantos años, por el simple hecho de que nos dijeron de niñas y de niños que no había que llorar, al decirnos eso, perdimos brújula y toda conexión con nuestro cuerpo, nuestras emociones y lo que ellas nos comunican, como por ejemplo, sensaciones de que “no quiero estar cerca de este tío”, “no quiero darle besos a esta tía”, “me duele tanto la guata, que me he puesto a llorar, pero le dije a mi mamá y me dio un remedio… lo que me pasa es que en el colegio, me molestan, pero no sé como decirlo.” “Me siento solo, y cuando hablo de esto comienzo a llorar, pero ahí mi papá, se para y se va, dice que no puede conversar conmigo llorando.”

Es bien terrible, pero existe una invitación casi automática a negar todo lo que venga del cuerpo, secar las lágrimas, esconder los flujos vaginales, la menstruación, la sexualidad, los partos naturales, la leche materna, las emociones, decir “te amo”, la palabra “placer” y la palabra “goce” y cuando esto ocurre y se pierde la naturalidad de la vida, los hijos y las hijas crecen perdiendo toda guía interior, por tanto, no saben lo que les pasa, crecen sin tener idea que les dice su cuerpo quedando listos para seguir lo que el líder diga y no lo que su mentecorazón les señale. “Pa pior” como decía alguien por ahí, nos han recomendado tanto a utilizar la mente “piensa cabra lesa”, “haber linda, deje de llorar y piense en frío”, “piense con la cabeza y no con los cocos”, “¿hasta cuando no usa el mate?”, “¿Y usted qué tiene en la cabeza pajaritos o aserrín?” “Lo único importante en la vida es la educación, ¡estudia! qué leseras son esas de las emociones….

De adultos: “la cabeza me dice una cosa y el cuerpo otra”, “que ganas de hacer lo que mi guata me dice, pero debo usar la razón aunque no me guste”, “sabía que los mensajes que me mandaba mi cuerpo eran ciertos, pero mi cabeza y los mandatos no me dejaron seguirlos…”, “La cabeza no para de pensar.”

Las emociones… las leseritas esas de las emociones… sin salud mental o integral (corporal) no hay nada en la vida, nada de nada….  relaciones tóxicas, desamparo, angustia, muerte.

Leslie Power

Psicóloga Clínica

#nuevocírculodemujeres

colibrí

Primera foto @darascully

Segunda foto @carolinadelpiano