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caraleslie2015

Postee un artículo donde muchos estuvieron en contra, así como muchos estuvieron de acuerdo. Debo aclarar que a mi me da lo mismo si tu opinas como yo o si opinas distinto a mi, de hecho, si ofreces argumentos contrarios a los míos que me aporten, es decir, si podemos construir un DIALOGO, dia (dos) logo (lenguaje) un lenguaje entre dos, o un nuevo discurso entre dos, me parece un aporte. Podemos construir entre los dos y crecer en conocimiento. Top.

Pero bueno, dentro de las críticas, había una que además de tener contenido agresivo, nada nuevo en las redes sociales, decía algo así como “jajajjaj tu que siempre te crees la dueña de la verdad.” Me ha quedado dando vueltas esa frase. Porque la verdad, es que desde que soy cabra chica que me la dicen. Siempre me he creído dueña de la verdad. Si, es verdad.

Pero ¿de qué verdad? De mi verdad, de la mía y de ni una más que de la mía.

Por ejemplo de niña aprendí gerigoncio, escuchando a las mujeres grandes de mi familia, hablaban así para que los chicos no nos enteráramos de las cosas terribles de las que hablaban, yo me sentaba a jugar al lado de ellas, mientras, paraba la oreja hasta que aprendí, pero no dije nada… me quedé calladita. Pero como siempre he sido boquita de castañuela, luego decía mis verdades, que resultaban ser insolencias absolutas y mentiras para los demás, pero ¡nop! Eran verdades, yo las había escuchado clarito entre las “a-pa-bo-por-to-po”.

Fui curiosa, miré entre las rendijas, y por el ojo de la cerradura, nuevamente la boquita de castañuelas, abría la boca y ¡Zás! ¡cabra insolente! Y yo me quedaba con los ojos bien abiertos, pensando llena de rabia ….”pero cóoooomo si yo lo vi…”, “pero cóoooomo si yo lo escuché clarito…” Claro, pero no había que abrir la bocota, había que quedarse con la boquita callada. Pero eso de que las niñitas se ven más bonitas calladitas, a mi nunca me ha calzado. Hablo, opino, digo … y eso pasó el otro día. Compartí un artículo que coincidía con lo que llevo años estudiando y que además la experiencia familiar directa me ha demostrado y ¡Zás! Las agresiones.

Pero acá voy, es que la personas que han pasado por mi vida diciéndome “es que tu te crees dueña de la verdad” tienen toda, absolutamente, toda la razón.

Mis verdades son una de las pocas propiedades que tengo además de un auto y un par de anillitos, porque la casa en que vivo aún se está pagando. ¡Mentira! El otro día me regalaron un parlante Bose ¿qué tal? ¡Soy riiiicaaaaaaa!

Pero mis verdades, mis ideas, mis sensaciones, mis certezas son mías y esas no pretendo que sean tuyas, me da exactamente lo mismo si piensas igual que yo, de hecho me muero de la lata si me junto con alguien que mis verdades además sean las de esa persona… ¿qué se construye ahí? A mi me gusta quedarme con la boquiabierta y los ojos pegados y las orejas paradas frente al otro u la otra para sentirme seducida por su relato.

Pero si, es verdad, yo tengo algunas verdades que son mías, por ejemplo:

No estoy de acuerdo con la vacuna del papiloma.

Otra de mis verdades es que luego de dar a un hijo o hija en adopción el recién nacido debiera tener derecho al pecho materno, siempre he pensado que los derechos de los más vulnerables están primero que el de los adultos. Es mi verdad.

Otra de mis verdades es que me cargan las personas mentirosas, poseras, falsas, poco espontáneas, las zorras y los zorros, lo que prefieren el caminito corto, a esos, con mi escoba los bajo de mi cerro.

Ah, otra de mis verdades, es que no me gusta la idea de los vientres de alquiler y el concepto de “hijo producto”, me retuercen el estómago.

Saben, encuentro que las mujeres seguimos siendo discriminadas y violentadas en tanto cuerpo, sexualidades, embarazos, partos, lactancias, crianzas, trabajo y que somos las mujeres profesionales independientes tremendamente maltratadas ante la ley a la hora de una separación. Esa es otra de mis verdades.

Podría seguir, pero no tengo tiempo, mañana viajo a Puerto Montt y Puerto Varas a hacer Círculo de Mujeres y a un seminario sobre Crianza Consciente. Pero tengo muchas verdades que he ido construyendo desde lo que mi cuerpo siente, la experiencia, lo que he visto, leído, estudiado, oído, escuchado, vivido en soledad y en vínculos con otros y a mis 42 años ya me he armado de algunas verdades, que sospecho, más de algunas modificaré. Cambia todo cambia, como dice la canción.

Lo que encuentro raro, casi con pérdida del sentido de la realidad, es que se diga “te crees dueña de la verdad de todo” , o que yo quiera imponer una verdad. Es como que da rabia que una mujer tenga una opinión clara y segura de algo, y más si esa mujer tiene la “pura care cuica…” y mira directo a los ojos. Parece que ahí pasa algo. Cuando la que emite el discurso, mira firme mira a los ojos, habla espontaneo y directo, no miente, es espontánea, no miente, se contradice de vez en cuando y se acepta aunque muchas veces le duela vivir. Y además lo dice. Parece que esa terrible espontaneidad, molesta.

Vamos a aclarar. Yo en mi muro, posteo lo que quiero, sigo siendo boca de castañuelas y #piensoconlosdedosenelteclado , comparto lo que me da la gana, generalmente lo que tiene que ver con mis intereses. Ya ven que de modelos de autos no posteo.

Objetivo: INFORMAR.

¿Para qué?: PARA QUE ARMES TU PROPIA VERDAD.

Fin: TEN TU IDENTIDAD, TU YO ESPONTANEO, SE TU. #Freepeople

Si yo pensara que soy dueña de alguna verdad, estaría dedica 24/7 a la investigación y ¡nop! Trabajo medio día para poder criar a mis hijos y hacer otras cosas, a eso le llaman conciliación laboral. Amo hacer Círculos de Mujeres, atender pacientes, estar con la gente que amo y ¿saben? a lo más fui una de las líderes del Movimiento del Postnatal en Chile, ¡ah! Y escribo en un blog revoluciondelamor.cl Y si hubiera investigado algo y fuera dueña de alguna teoría o investigación (sólo tengo algunas tesis) me creería la raja y capaz que no me motivaría estar en Facebook, estaría en otros lugares, lamento desilusionar. Aunque a mi me encanta, todavía.

Ahora si que te voy a tirar una verdad absoluta: la leche materna alimenta siempre, y nunca, nunca, nunca hay que golpear a los niños ni a las niñas. Esta verdad quiero que la hagas tuya. Y una más: se libre.

Leslie Power

Psicóloga Clínica