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Hoy ha sido un día intenso… he vuelto a la consulta, a mi oficina, a mi cuchitril precioso, he vuelto a encontrarme con mujeres, con mujeres igualitas a mi… todas en procesos similares… todas lindas, todas inteligentes pero en con una partecita rota, quebrada, fragmentada … desde la cual muchas veces nos paramos y sale el grito, la niña necesitada, la “enferma”, la loca, la que no sabe nada… la tonta…la agresiva, mientras, como ya lo decía, las otras áreas de nuestro ser mujer ¡brillan! Audaces, creativas, poderosas, ingenieras, periodistas, matronas, profesoras, maravillosas dueñas de casas, abogadas… capaces de manejar ¡todo!
Pero hoy ha sido intenso, mi hija Clara, duerme mal, algunos de ustedes ya lo saben, siempre ha dormido mal… desde lo que he estudiado y visto en mi experiencia clínica responde al estrés vivido durante mi embarazo… estoy un poco cansada, aunque ya sabemos somos seres de adaptación y así como hay médicos y guardias que hacen turnos de noches, yo hago los míos y puedo, al final, una se la puede.
Pero ha sido intenso, comprar uniformes, hacer las bastas, en realidad, mandar a hacer las bastas, marcar la ropa, ver que todo esté listo, ir al súper mercado, verificar las colaciones, mochilas, estuches, útiles escolares, que todo esté listo para comenzar las clases este lunes…. Como dice mi amiga Irene García “¡No quiero ir al coleeeee!” Levantarme a las 6.30 es una pesadilla. Llevar a un hijo acá y a la otra hija allá… el pediatra, al dentista, mi propio chequeo técnico a mi salud… ¡siiiiiiii ! me he hecho todos, todos, todos, los exámenes médicos que una mujer a mi edad necesita y voy re bien! 😉
Pero bueno…
Lo que me lleva a hablar de intensidad hoy, es que he visto a 4 mujeres hoy, una de ellas abogada de unos 57 años, quien lleva más de 20 años defendiendo a mujeres maltratadas. Conversamos 3 horas. Antes de ella, atendí en mi consulta a 3 mujeres maltratadas, brillantes, pero maltratadas, esas mujeres que se transforman en sumisas, que no saben qué hacer, que las pillan volando bajo y toman decisiones torpes frente a un hombre capaz de anestesiarlas a puro bla bla bla y un par de tonos fuertes, y un golpe sobre la mesa, a una de ellas varios golpes y empujones… Todas ellas han tenido sexo con sus parejas y han descrito ha sido un buen sexo, incluso, han relatado, que ha tenido algo de sado-masoquista, pero “rico”. Y ahora, que mis hijos grandes ven series en la tele, la Clara duerme, mi Julián duerme invitados en la casa de su primo, no logro dejar de pensar en el post que escribí hace un par de semanas (https://www.facebook.com/Powerleslie/photos/a.509660282451131.1073741829.431701326913694/779498882133935/?type=1&theater )  que tanto revuelo causó. Insisto, una relación “amorosa” al estilo de las 50 sombras de Grey está lejos de ser empoderante y liberador para una mujer. Ser sumisa, mal tratada, y por favor, lea bien, no digo en la fantasía sexual sadomasoquista, si no en la relación vincular tóxica, es de ahí, de esa relación vincular de donde las mujeres que decidimos mirar nuestras SOMBRAS queremos arrancar. Pero que algunas quedamos atrapadas de por vida… Esto es real, esto es lo que se ve en la calle, en la consulta, esto es lo que algunas mujeres sufren de verdad.

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¡Vamos! Juguemos a lo que queramos, leamos lo que se nos de la gana, veamos lo que se nos plazca, pero en el minuto en que comencemos a sentirnos tontas, maltratadas, humilladas, engañadas, sumisas, anestesiadas, INDIGNAS ya sea en la relación de pareja, con el o la jefa, con el pediatra de tu hijx o con tu obstetra, HUYE! CORRE LEJOS! antes de que sea demasiado tarde…. porque el final del librito ese, no me lo creo, más que en Disney.
Leslie Power
Psicóloga Clínica

La traducción de a foto dice: “En la vida real, las mujeres que tienen una relación como la de 50 sombras de Grey, terminan muertas, en un refugio o escapando durante años” Malena Pichot.

En mi experiencia clínica he visto de todo… nunca me ha tocado ver a una paciente que haya terminado siendo víctima de femicidio, pero me ha tocado ver muertas en vida. Y créanme que todo esto parte en la primera infancia. Todo tiene relación con como fuimos criadas: sumisas, obedientes, disciplinadas, dejando de lado nuestras opiniones, nuestros deseos, golpeadas, castigadas, hijas de la ley del hielo.
Por eso me dedico, además de ser psicoterapeuta de adultos, a promocionar la crianza consciente y con respeto, la única manera de cambiar la manera de vincularnos, por una más sana.