A propósito del trabajo de Marjorie Murray en su investigación “Childbirth in Santiago de Chile” quería reflexionar hoy sobre una de sus conclusiones. Una que me hace más sentido luego de que un muy buen amigo mío, sin conocer el estudio, me compartiera el mismo sentimiento/idea.

Marjorie Murray (No confundir con Susan Murray que un par de años antes, en 2000 estudió el fenómeno de la cesárea en Chile) en su trabajo publicado en 2012, entrevistó mensualmente, desde el tercer trimestre y hasta el año de vida de su hijo/a, a 16 mujeres.

En una de sus conclusiones plantea cómo en el discurso de la mujer van apareciendo las criticas respecto del parto que tuvieron sólo en los últimos meses de entrevista, mientras más “en frío” se ha analizado la experiencia y después que el “éxtasis” por la llegada de su recién nacido ha disminuido.

Lo que también Murray plantea, y que no sorprende, es que por sobre la experiencia del parto la mujer privilegia a su hijo. Lo que tenemos que hacer entonces, creo, es ser claros en hacer entender a la comunidad que ambas cosas van de la mano, el parto respetado y un parto personalizado (que en algunos casos tendrá que ser una cesárea) no representa más riesgo para su hijo ó hija, ya que en ese modelo las intervenciones médicas se harán cuando sea necesario, y esa es la diferencia con el modelo intervencionista en el cual con o sin necesidad la intervención se aplicará igualmente . Lo que quiero señalar, finalmente, es que la experiencia del parto y salud del hijo/o no son dos temas excluyentes.

Por otro lado Murray señala que las mujeres tienen que tomar decisiones importantes, en cuanto a su nacimiento, precisamente durante el tiempo en el que son menos conscientes o crítica acerca de los procedimientos. De ahí la importancia de la educación en torno al tema del nacimiento desde el colegio, y en el contexto Chileno en que la educación sexual es casi inexistente, durante la gestación. En una situación de urgencia por ejemplo, evidentemente una pareja no se pondrá a analizar cuál es el mejor escenario, simplemente dejará que el equipo médico actúe. Sin embargo sabemos que una cesárea de urgencia no es sinónimo de que todo el plan de parto (o idea de parto) no se cumpla. Por ejemplo, en lo que respecta a mantener un ambiente de respeto, y a procedimientos como el pinzamiento tardío del cordón, contacto inmediato piel con piel y lactancia precoz, etcetera, acciones todas que se pueden realizar indistintamente en un parto vaginal natural, en uno medicalizado, ó inclusive en una cesárea. Pero claramente en situaciones de stress poco cuestionamiento habrá de parte de la mujer, su experiencia pasa a un segundo plano y privilegia a su hijo/a, pensando que son temas excluyentes.

Seamos claros, experiencia del parto y recién nacido no son temas que hay que disociar. De hecho, si el Chile Crece Contigo, que corresponde a una política centrada en la primera infancia, incorporó dentro de sus estrategias el parto personalizado es porque hay evidencia de sobra respecto de los beneficios para la mujer, y por consiguiente para su hijo, de vivir una experiencia de parto plena y en donde opinión, decisiónes y deseos de la mujer sean escuchados.

¿Cuánto espacio para ese diálogo hay hoy entre las mujer y/o las parejas gestantes y sus respectivos equipos médicos?.

Por mi parte, creo fundamental explicitar todo lo que se desea ocurra en un parto. Caer en los estereotipos y asumir lo que quiere una mujer en el momento del parto es un error en el que debemos evitar caer, puesto que eso puede tener consecuencias en como vivan su experiencia de parto. Si bien hay ciertos mínimos que deberíamos promover en todos los partos, los indicadores que pide el Chile Crece Contigo por ejemplo, debemos tener claro que si hablamos de “parto personalizado” es porque efectivamente hay necesidades y deseos individuales en torno a la experiencia del nacimiento.

Pregunta a los profesionales ¿Hemos hablando de esas necesidad y deseos individuales con nuestra usuaria?.

Pregunta a las mujeres ¿Han hablando de esas necesidades y deseos individuales con su equipo médico-matrona?.

Dejo esas dos preguntas para invitar a la reflexión. Al menos en casa, ya estamos trabajando en una carta que entregaremos a todos quienes nos acompañaran en el nacimiento (obstétra, matronas, neonatólogo y a la clínica) respecto de nuestras voluntades y deseos.

————–

Pd: Si alguien quiere revisar el artículo de Marjorie Murray me lo pide por correo y feliz se lo envío (tiene 19 páginas y esta en inglés).

Foto tomada del Blog de Bimba Bosé http://blogs.glamour.es/bimba-bose-a-secas/para blog