Hija, si algo he aprendido contigo es que las estadísticas no son más que fríos números. A mi me encantan, y suelo utilizarlas al escribir artículos y preparar clases, de hecho las seguiré usando, pero recalcaré que esconden un montón anécdotas.

Hoy te escribo porque ayer cumpliste tu segunda gran meta, las 28 semanas. En estas 5 semanas que estuviste hospitalizada con mamá subiste más de 500 gramos, y de nacer hoy ya no serías catalogada como “prematura extrema” porque ya pesas más de un kilo.

Hoy también te escribo porque volviste a despertar a mi lado, tus membranas que nos han hecho pasar semanas intensas se sellaron, algo que ni siquiera aparece en las estadísticas. Te hiciste amiga de lo improbable. Con mamá volviste a casa, y ahora desde ahí procuraremos, tal como lo hicimos durante estos 35 días en la clínica, que sigas creciendo y madurando, y que el cuello de tu casa, el útero de mamá, no se acorte ni un milímetro más.

Antonia, tu segundo nombre será Mailen, y lo será por mérito propio, porque en mapudungun significa mujer poderosa, noble e inteligente. Mapudungun es la lengua de quienes estuvieron en estas tierras antes que nosotros, nuestros ancestros, tuyos y míos, los Mapuche. Si pudiese poner un tercer nombre a tu mamá, también le elegiría ese.

Si hoy estas en casa, y nosotros tranquilos, es porque nos hemos rodeado de gente maravillosa. Agradezco infinitamente a las personas de la clínica que cuidaron a tu madre durante estas 5 semanas, compañeras de profesión, personal técnico y médico. Agradezco a mis compañer@s de trabajo de ambas universidades, y del FONIS, que me cubrieron durante el periodo más difícil. Agradezco a mis amigos de la vida (del colegio y la universidad), y a los del COM United. Agradezco a mis prim@s y ti@s. Agradezco a cada una de las personas que ha estado cerca durante este tiempo, compartiendo un buen sentimiento, un abrazo, o un par de lineas, estudiantes que han preguntado por ti y me han escrito, compañeros de profesión del Hospital San José, ex compañeros de la Clínica, ex alumnas (hoy matronas) y ex compañeras de labores que cuando supieron que estabas hospitalizada con mamá, donde ellas trabajan, se pusieron a disposición para lo que necesitáramos. Agradezco a la gente con quienes compartimos JACA pocos días antes de que ocurriera esto, no se han cansado de mandarnos buenas vibras y buenos sentimientos desde el otro lado del atlántico. Agradezco a mis amigas que pusieron sus conocimientos a nuestro servicio, y nos ayudaron a que este periodo fuera más llevadero, Leslie y Mónica. A tu médico y tu matrona, Armando, y Pascale, a quienes conocerás el mismo día que tus ojos se crucen con los nuestros. A tu primer médico, Rodolfo, por seguir tu evolución desde la distancia, un bonito gesto. Y por supuesto a nuestra familia nuclear, a tus abuel@s, tí@s y prim@s. Pensé en no agradecer, por el miedo a olvidar a alguien, pero estoy tan lleno de gratitud que no podía guardármela, a costo incluso de olvidar a alguien. Espero no haberlo hecho.

Cruzar las 28 semanas era una tremenda meta, el tránsito hasta las 34, el próximo gran hito que queda, sin duda lo haremos más tranquilos en casa. Con deseo y amor, como me dijo mi amiga Leslie, así seguiremos caminando, de otra forma mejor ni moverse. Desde anoche vuelvo a dormir con mis 2 lobas, imposible estar mejor cuidado.gratitud