caridadromana

Estoy muy entretenido durante estos días leyendo el libro de la española, y doctora en historia, Cira Crespo. En un capítulo en que habla de la lactancia cuestiona a la actual cultura occidental, en que la lactancia se asocia inmediatamente con el pecho materno (esa no es la crítica), y en como el pecho femenino en el último siglo se ha convertido en un símbolo exclusivamente sexual (esta si es la critica). Hemos sido testigo de mujeres que han sido censuradas por ejemplo en FBK por estar amamamantando a sus hijos, y también hemos visto como han sido expulsadas de lugares públicos por amamantar. De hecho, Cira Crespo, propone el ejercicio de pedirle a un niño que dibuje a un bebé alimentandose y la alta probabilidad de que lo dibuje pegado a una mamadera, en vez de estar pegado al pecho materno. La lactancia materna hoy día, es uno de las tantos tabúes de nuestra sociedad.

En su libro, “Maternalias: De la historia de la maternidad”, Crespo expone algunos hechos históricos en torno al tema, y hoy escribo esto para exponer básicamente dos que me llamaron harto la atención. Un hecho expone a la mamas como símbolo corporal de maternidad y el otro de alimento.

Crespo, y cito textual, en este capítulo señala “El pecho femenino fue utilizado a lo largo de la historia como un arma para despertar conciencias, para recordar a nuestros hijos que somos sus madres. Para hacer recordar a la humanidad que nosotros la hemos parido. Estos cuerpos, antes de la sobreexposición superficial de nuestros días, fueron sinónimo de maternidad, y por lo tanto, fueron autoridad maternal”. Esto lo dice luego de hablar de la costumbre africana que en alguna oportunidad relató en un entrevista Wangari Maathi, primera mujer africana en obtener un doctorado y en recibir el Nobel de la Paz: “Me pidieron ayuda. (…) La policía nos rodeó. Muchas mujeres, especialmente madres, se desnudaron. (…) Es una costumbre africana que cuando mujeres mayores son atacadas por hombres jóvenes se desnudan para avergonzarles mostrándoles la desnudez de sus pechos de madres”. Pues bien, este es sólo uno de los ejemplos históricos y literarios que Crespo expone sobre la exposición de los pechos como gesto de autoridad, quizás el más clásico sea el de Iliada, cuando Hécuba mostró sus pechos a Héctor para hacerle desistir de enfrentarse con Aquiles.

El otro hecho histórico, y que habla sobre el pecho femenino como símbolo de la alimentación es la historia relatada por el historiador romano Valerio Máximo en su libro “Hechos y dichos memorables”. Cito textual nuevamente el libro de Crespo haciendo alusión a esta historia: “Es la historia de Micón y Perona, padre e hija. Micón estaba encarcelado, era un hombre anciano y estaba a punto de morir. La hija, para salvarlo, decidió pedir a los carceleros ir cada día a visitarlo. A escondidas los amamantaba. Al descubrirse la razón por la que el hombre no moría, todo el mundo quedó admirado de esta demostración de amor filial. Por esta razón, dejaron libro a Micón”. La anterior historia causo tanta admiración que fueron muchos los artistas que retrataron el hecho, de hecho si ustedes buscan en Google “Caridad romana” van a ver decenas de pinturas dando cuenta de lo ocurrido. La que comparto acá es probablemente la más conocida de ella y corresponde a la pintura de Rubens de 1612, y que en la actualidad se encuentra en el Museo del Hermitage de San Petesburgo. ¿Se imaginan una historia así en estos tiempos? con la moral actual, y comparto los juicios de Crespo, sería considerada una historia con tintes incestuosos.

Cierro estas lineas recordando lo que es exclusivo de los mamíferos, nutrir con el cuerpo. Los cuerpos de las mujeres salvan vidas, y si eso no nos parece emocionante, no se que pueda parecerlo.