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ImagenNuevamente escribo algo que en algunas mujeres produce sensaciones de sentirse juzgadas. Es que Facebook es la pizarra en blanco para las proyecciones de cada uno. Y quizás fallo a diario en mi capacidad de comunicar. Lo lamento, pero de niña cuando iba al colegio, me costaba mucho aprender, habían otras cosas que “eclipsaban” mi capacidad de aprendizaje, por tanto, muy aplicada a la redacción no soy. Además, soy una persona con conflictos como todos, algunos más sombreados que otros. A veces elijo usar un “personaje” y otras el personaje se apodera de mi … Es lo que hay.

Pero en palabras simples, lo que intento mostrar es que muchas mujeres (y hombres por supuesto) creemos ciegamente en lo que se nos dice por el hecho de que fuimos educadas en sistemas familiares y culturales basado en la OBEDIENCIA a la autoridad, primero a los padres, luego profesores y cuando nos convertimos en  madres, confiamos completamente en lo que nos dice el obstetra, la matrona, el pediatra, la PUBLICIDAD, el gobierno. Acatamos, como buenas niñas obedientes, así nos educaron y el mandato m(p)aterno se obedece. Solemos no cuestionar a nadie porque nos da miedo recibir castigos, rechazo, que no nos quieran, nos encuentren pesadas, malas, mal educadas. Pero a veces, queremos o intuimos algo y “paf” caemos en el cumplimiento del deseo del otro. No es nuestra CULPA. Nadie tiene la responsabilidad de como fue la crianza que recibimos, son demasiadas las variables biopsicosociales para encontrar al o a los culpables.

Así es la dinámica de la sociedad patriarcal en la que vivimos, unos mandan sobre otros, asumiendo de que a las niñas y niños hay que “domesticar” “disciplinar” reprimir en sus deseos y necesidades y criarlos lo más alejados del cuerpo materno, que o si no “pueden ser muy amorosos para un mundo tan cruel.” Lo mismo con las mujeres que fuimos, justamente esas niñas sumisas y obedientes que de grandes vamos a parir todas iguales, como entrando a la fábrica de partos, todas en serie, 38 semanas, inducción con ocitocina sintética, mala suerte cesárea, la mejor de las suertes parto vaginal medicalizado y su episiotomía, por supuesto, justificada en que “si no te rajas para todos lados” y una aterrorizada: “corte lo que quiera doctor”. Luego a muchas se les dice que “tu leche no es  buena” y que la de vaca es mejor, y nosotras buenas niñas y seguidoras de la norma, de lo establecido, habiendo perdido todo gesto de espontaneidad en la infancia temprana, seguimos lo que nos imponen, de lo contrario, nuestro hijo se desnutre y ahí si que soy mala. MIEDO. Y partimos apuradas a comprar la leche de vaca, desconociendo por completo el poder de nuestros cuerpo. Luego, una psicóloga pone en Facebook un par de frases y “oh!! Qué horror cómo me juzga por usar leche de fórmula!” Indignadas, se retuercen de rabia, creen que reconocer que la leche de fórmula no es el alimento adecuado para un bebé humano, las convierte por leer una frase, en malas madres. No, la maternidad no es ni buena ni mala, es, simplemente es. La culpa no sirve de nada. Ahora bien, si en algún lugarcito de tu corazón sientes que esa niña asustada eras tu y que te compraste el discurso por miedo, es ¡fantástico! Estás saliendo del letargo. Algo o alguien te ha dado un beso y has despertado.

Las mujeres sabemos tener relaciones sexuales, gestar, parir, amamantar, gozar, vivir y morir, sabemos. No necesitamos entrenamientos. ¿Se imaginan apuntando a sus hijas adolescentes para taller de preparación para las relaciones sexuales?

También nos han dicho que al menstruar duelen los ovarios, cuando en realidad duele el útero y que sangramos porque estamos sanas y no porque estamos “enfermas” y que nuestra sangre es roja y no azulito nice como quieren que sea en los comerciantes de toallas higiénicas. Se nos dice también que olemos mal y que lo ideal es usar toallas perfumadas y ojalá andar en la cartera con toallas de higiene íntima. A eso le agregamos depilarte completa, al estilo barbie o niña de 10 años, brazilean, le llaman. Depiladas, olorocitas, flacas, estresadas corriendo por pillar la perfección, un buen día se nos ocurre salir a almorzar a un restaurante con nuestro hijo en brazos y loca nosotras le ofrecemos el pecho … ¡CHAN! … nos miran con cara de “desubicada”, “como es posible que me provoques sexualmente” o “¿¡como le das pecho!? a mi me da asco”.

Así vamos las mujeres y por tanto nuestros hijos e hijas, bajando la cabeza y asumiendo discursos REPRESIVOS a nuestro ser mujer. Ya no podemos parir naturalmente, no podemos dar pecho en cualquier lado, no podemos tomar a nuestros hijos en brazos, no podemos dormir con ellos, ojo!! los podemos matar!!!, no se puede amarlos mucho y complacerlos, les hacemos daños. Trágate la angustia y la pena por el regreso a los 5.5 meses de puerperio y sácate leche en el baño, porque además, ya sabes, muchas mujeres entre nosotras mismas nos atacamos, porque das mucha teta, porque no das, porque así y porque asá. Debemos acatar un postnatal discriminador de 5.5 y además dar las gracias al gobierno, por tal semejante favor. Y ojo, que de “saqueadoras del estado” llaman a algunas por hacer uso de este derecho…

¿En qué estamos mujeres lindas todas?

La maternidad y la paternidad son claves para la vida, es lo más importante que podemos hacer, es criar a seres humanos …

Comprendan bien, porque ya me agoto de decirlo, a mi me da lo mismo si optas o no por parir en una INNE cesárea, me da igual si quieres o no menstruar, no duermo mejor ni peor si tu hijo toma leche de fórmula, por el o los motivos que sean, eres LIBRE de hacer con tu vida lo que te de la gana, pero no me pidas por eso, que te mienta, infantilice y trate como una niña sumisa y tonta. Yo informo, tu eliges. La información si quieres la tomas, si quieres la botas a la basura, si quieres te tomas un tiempo para poder comprender por qué te enrabia tanto o te molesta o entristece … tu eliges… ¡puedes elegir! Está en ti tomar decisiones desde tus sombras ojalá lo más iluminadas posible, de eso se trata vivir consciente y respetuosamente. Pero por favor no me vistas de “poseedora de una verdad” porque no puedo conocer tu verdad si no te conozco. Sólo comparto en palabras simple, a veces, mal redactada, lo que las últimas investigaciones en neurociencias y apego dicen. Nada más.

La idea es informar, básicamente porque me gusta, cuando deje de gustarme, seguro cerraré esta página. Por ahora cada una es responsable de las elecciones tomadas. Somos mujeres y mujeres grandes.

Seguiré haciendo mi trabajo porque mientras se nos mienta, mutile, engañe y maltrate a las mujeres, de pasada, se maltrata, discrimina, violenta y reprime a nuestros hijos e hijas, futuros hombres y mujeres.

 

Leslie Power Labbe