Para las mujeres que han venido a mis círculos

Lindas todas…. diosas

Cómo van? Cómo se mueven las sensaciones de los círculos …

Cómo van sintiendo el círculo…. los círculos (porque a algunas se les quedan gustando tanto que quieren más y más)

Se han cansado, aburrieron, angustiaron, esperanzaron, sellaron, escaparon, negaron, disfrutaron, se alegraron? Qué les ha pasado con los círculos. Se enojaron, les dio rabia, se fueron indignadas? Se angustiaron pero al mismo tiempo se les abrió una ventana y entraron nuevas posibilidades? Se empoderaron a pesar de mirar nuevamente la niñita que estaba sola y asustada en el caos en que vivían?

Se empoderaron?

Tomaron nuevas decisiones? Comenzaron a hacer lo que de verdad, desean hacer? Pudieron mirar más fácilmente los mandatos de los demás,  ya no como niñas sumisas y obedientes dejando de escuchar nuestro cuerpo y el de nuestros niños para dar paso al deseo del otro? Vieron ya el patriarcado… se lo siguen tragando?

Cómo están? Cómo se siente quererse con todas las luces y las sombras juntas? Cómo se siente bien tratarse? o cómo se siente sentir que estamos adictas al maltrato? a ese mismo que nos dieron de niñas…. Cómo están?

Cómo va la intuición???????????

Se convencieron de que pueden parir, dar pecho o no darlo desde la libertad de exigir la información verás que merecen?

Han aprendido a decir que necesitan ayuda? Han contado con ayuda?
Han dejado de exigir lo que nuestros padres no nos dieron a nuestro marido, pareja, hermana, vecina….?

Cómo van?

Les mando un abrazo a cada una. A la niña que somos y a la mujer loba que también somos y a la mujer sabia que seremos (porque ojo, que es preferible convertirse en una vieja sabia a convertirse en una vieja de mierda, #inmyopinion)

La crianza respetuosa a nuestros hijos, se topa con y es al mismo tiempo, respetarnos a nosotras mismas.
Criar respetuosamente es respetar los deseos, ritmos y diferencias de cada uno de nuestros niños, pero para eso, debemos tener la experiencia de respetar nuestros propios deseos y ritmos… ahora… no mañana, ahora. Por supuesto que es fundamental darnos tiempo para escucharnos y re descubrir esos deseos que tuvimos que reprimir.

Criar respetuosamente es sencillamente ser honesta y aceptarnos tal cual somos… unas niñas a veces miedosas, inquietas, acusonas, llenas de pecas, narigonas, flaquitas, gorditas, tímidas, líderes, sensibles… da igual, pero aceptarnos con toooodas nuestras luces en la consciencia y todas las sombras de nuestro inconsciente. Eso es es aceptarnos con mucha compasión y amor. De esa manera, cargaditas de cariño, podremos desesperarnos menos con los llantos, pataletas y demandas de nuestros hijos… así podremos comprenderlos, aceptarlos y bien tratarlos. Es circular … es un círculo.

Va mi abrazo con mi corazón medio agitado…

Leslie Power

Publicado por lesliepower

Psicóloga Clínica pacientes adultos. Motivada por dar a conocer las evidencias empíricas en lenguaje simple para cambiar la manera de relacionarnos desde el parto, la crianza... Es urgente una revolución si queremos vivir mejor.

4 comentarios sobre “Para las mujeres que han venido a mis círculos

  1. Yo fui a mi primer círculo en junio del 2012. Me hice adicta…fui a unos 5 círculos. El último fue en junio o agosto del 2013…de a poco necesariamente encontré con mis sombras, me abrí al dolor del puerperio. Dejé de trabajar y necesariamente dediqué 100% a mi hija, he tenido una lactancia feliz (y que sigue a los 22 meses de mi hija),estoyconvencida que puedo parir naturalmente…y lo mejor de todo, encontré un grupo de amigas con las que noshemos apoyado, querido
    llorado y reído…vivan los círculos!!!
    , llorado

  2. Ay Leslie… que bueno que existen los círculos!
    Mi primer círculo fue hace un año, el primero del año 2013, año en que nació mi hija, y a sólo un par de días de haber aterrizado en Chile, con mi hija de 10 meses y sin tener nada muy claro. Llegué desesperada por juntarme con mujeres, quería preguntar/decir tantas cosas! y no esbocé ni una palabra, me quede muda, muda ante tantas historias, ante tanta realidad, ante tanta fuerza, ante tantas mujeres!
    Salí angustiada, expectante, sorprendida, aliviada…
    Mi segundo círculo fue en otoño, muchas cosas habían pasado y yo aun no encontraba mi lugar, definitivamente ya no me cabía el traje de ‘joven profesional con talento y buen futuro’ que usaba antes de irme de Chile, pero el de mamá full time era muy difícil de desempeñar! No por mi hija, si no por mi entorno, un entorno que no valora el tiempo con los hijos, amigos que creían que estaba loca por no querer trabajar, y falta absoluta de tribu.
    Ese círculo fue difícil, removedor, aclarador, salí angustiada, pero con la película mucho más clara. Tenia que hacer algo ya! Lo hablamos, tú con tu útero casi listo para parir y yo con el corazón en la mano que casi no me dejaba hablar.
    Mi tercer círculo fue en primavera, ya todo estaba más claro en mi vida 🙂
    Las cosas comenzaron a fluir, y el círculo lo disfruté mucho, lo pude ver desde otro ángulo, entendiendo 1000 veces más lo que hablaste, lo que hablamos todas. Fue reconfortante, había encontrado mi camino y el círculo me ayudó a reafirmarlo, a darme cuenta de lo mucho que había crecido, de que por fin estaba logrando escucharme, respetarme.
    Mi cuarto círculo fue hace unos días, el primero del año 2014, esta vez fue distinto, nuevamente distinto. Este círculo fue intenso, entretenido, me vi reflejada en cada una de las historias de las mujeres que asistimos, empaticé con ellas, lloré con ellas, me vi en ellas… me di cuenta de que ahora veo las cosas desde una perspectiva diferente, miré desde otro lugar. Hay muchas cosas que aún duelen, y quizá nunca dejen de hacerlo, pero ahora las veo distinto, duelen distinto, se sienten distinto.

    Me encantan los círculos, y los recomiendo a todas!
    Y, obviamente, seguiré yendo, esto recién comienza!
    Un abrazo!!

  3. Yo solo puedo decirte que EL círculo al que asistí me sirvió para darme cuenta que todo, pero todo lo que sentía y pensaba era lo que debía hacer, es decir, me empoderaste y ya no pesco a quién quiere indicarme cómo debo hacer las cosas con mi hijo. Escucho, y escucho mucho, pero me saqué de encima eso de hacer las cosas «como deben ser» para que no sea tal o cual cosa. Ahora tengo claro que lo que más necesita mi gordo es mi amor, mi apoyo, mi seguridad, mis brazos, mis besos y palabras de amor. Disfrutaré cada etapa de este camino y no pienso dejar de escucharme por hacer las cosas como la sociedad quiere que las haga.
    Algún día espero volver a asistir a tus círculos, pero por ahora siento que obtuve lo que esperaba y necesitaba.

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