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El parto y su relación con un Post Parto Feliz.

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Por Leslie Power Labbé

 

El puerperio o post parto, dura mucho tiempo para algunas y menos para otras. Depende de varios factores personales y sociales, como la estructura de personalidad, deseos, historias de vida, el regreso al trabajo, lactancia, la relación de pareja, etc. Pero en promedio se extiende cerca de dos años porque tiene estrecha relación con las hormonas que habitan nuestro cuerpo durante la lactancia. La Organización Mundial de la Salud, recomienda mínimo dos años de lactancia y desde los estudios de etnopediatría, el destete en el mundo se da entre los 2 y los 7 años. Entonces son varios los meses en que estamos sumergidas en el mundo del puerperio o post parto.

 

Los primeros meses estamos apegadas a nuestro recién nacido casi todo el día, pide leche materna y cercanía con mucha frecuencia. Estamos conectadas de manera profunda con nuestro hijo, llora él, y a veces lloramos nosotras; despertamos unos minutitos antes que se despierte; sentimos “bajadas de leche” justo cuando comienza a necesitar alimentarse. Nuestro hijo, específicamente su cerebro, manda órdenes al nuestro y así conectados ambos cerebros, nos regulamos mutuamente. Las mamás “sabemos” lo que le pasa a nuestro hijos. Intuimos sus necesidades y las satisfacemos, relajándolos hasta que quedan plácidos de calma … de felicidad.

 

Lamentablemente el post parto no es feliz para la mayoría. Mi consulta se llena de mujeres en etapa de puerperio, deprimidas, angustiadas, sintiéndose solas, cuestionándose todos, con dificultades en la relación de pareja, sintiendo que no tener deseos sexuales es un tremendo problema, cansadísimas, enojadas con los otros hijos, peleadas con la madre, dudando de su trabajo, de su vida, de sus deseos, no queriendo su cuerpo y a veces, a su ser completo. Muchas mujeres queriendo comprar un pasaje de avión, sin regreso. A la mayoría nos cuesta la maternidad… y la soledad con que se vive y el temor a ser juzgadas es, extremo. Todo muy distinto a lo que se vende en la revistas y en la televisión, las madres puerperales no somos flacas, sin ojeras, con el pelo peinado de peluquería, con hijos que sólo sonríen. No. Somos un una montaña rusa de emociones, vestidas en ropa deportiva, con el pelo con suerte recogido. Con suerte.

 

El puerperio es intenso. Vamos y venimos en un mar de emociones. Felices, tristes, cansadas, energéticas, enamoradas, deprimidas. La buena noticia es que este período de la vida de la mujer, nos regala una tremenda oportunidad de reestructurar nuestra identidad. Es momento de mirarnos: la que éramos, la que somos y la que queremos ser. Es justamente, durante el postnatal que las sombras de nuestro mundo interno se aparecen, y de nosotras depende querer iluminarlas o volver a mandarlas a la oscuridad.

 

Hay mujeres en puerperio, que están la mayor parte del tiempo tranquilas, en calma, felices… Los problemas: grietas en los pezones, sensación de agobio por las tareas con los otros hijos, las demandas sexuales del marido, la presión social de volver lo antes posible al estado previo, el regreso al trabajo, la relación con la propia madre y más situaciones que nos hablan de complejidad emocional, se atraviesan con una suerte de sabiduría.

 

Todo depende de lo que dije en el primer párrafo, de múltiples factores. Pero hay uno muy importante, pero del que poco o casi nada se habla: el tipo de parto.

 

Mujeres a las que les han entregado información falsa, no han esperado el tiempo suficiente para que se desencadene el parto (semana 42) sufrido inducción con oxitocina sintética, parido en posición supina con las piernas hacia arriba, le han cortado el periné (episotomía inne/cesárea) han tenido inducciones larga y dolorosa … tanta anestesia que han quedado anestesiada hasta las emociones. Si además le han dicho que sus contracciones son débiles y flojas, que su cuerpo, caderas angostas son impedimento para parir, en resumen, mujeres a la que han cortado, mentido, anestesiado, infantilizado, mal tratado …. Suelen vivir un puerperio más triste. El parto es un proceso natural y está en exceso medicalizado, poniendo a la mujer como una paciente que padece una enfermedad y no como una mujer gozando de plena salud por el hecho de estar embarazada, perdiendo la posibilidad de que sana, normal como la mayoría, secrete sus propias hormonas para parir, principalmente: ocitocina u hormona del amor, de la vinculación amorosa, del apego, de la alegría casi eufórica de parir.

 

Cito a una mujer que atravesó por una cesárea, que podría haberse evitado:

 

“Me dolía tanto el corte de la cesárea que me costaba demasiado moverme para tomar a mi hijo. Era insoportable. No pude apegarme como hubiera querido, el dolor me la ganó…era una enferma operada, no una mamá feliz. La lactancia costó y había en mi una sensación más bien triste que alegre durante los primeros meses.”

 

La misma mujer, que luego tiene un parto natural con poca anestesia: “Todo fue una fiesta, estaba feliz con mi hija en brazos, nada dolía y si algo molestaba, estaba tan feliz que no importaba… todo es mejor, me siento feliz…bien en haberme informado … ¡el parto de mi hija fue una fiesta!”

 

Una mujer bien informada, que elige desde lo que desea, se empodera no sólo para un goce personal, si no que para su pareja, familia cercana y para la sociedad completa. En la medida que más mujeres se sientan empoderadas, gozando de salud, seguras de si mismas y del inmenso poder de sus cuerpos de gestar, parir y alimentar a sus hijos, más niñas y niños crecerán potentes, sabios y de seguro, si sus madres crían desde el bienestar, seguro ellos se sentirán contentos.

Se trata de felicidad, de amor, de deseos.

La maternidad debiera ser un placer… y lamentablemente es raro encontrarse con mujeres gozando …

Ups! hablo de goce… y desde niños se nos ha prohibido gozar, el deber se nos ha impuesto: “hay que comer”, “debes ponerte el chaleco”, “es hora de dormir”, “debes sacrificarte” “a quien madruga, Dios, lo ayuda”, “Quédate tranquilo”, “Despabílate”, “Cierra las piernas”, “Sácate la mano de ahí” , no goces, no goces, no goces… no disfrutes, no funciones desde tu autoregulación, funciona según mis deseos, los del adulto. Y luego le pedimos, durante la adolescencia, que se auto regule con el uso de alcohol, tabaco, sexo …

 

El parto puede ser un momento de mucho placer. El postparto también.

Infórmate y elige, recuerda que la depresión post parto tiene relación con excesos de anestesia, cesáreas, innecesáreas, partos traumáticos, violencia obstétrica… además de otros factores.

Si no estás gozando, pide ayuda… somos muchos y muchas las que estamos dispuestas a ofrecer una mano.

 

Leslie Power

Psicóloga Clínica

2 partos vaginales medicalizados, una cesárea y un parto natural.