Las pataletas y su compresión

 castigo-400x267En mi trabajo recibo a muchas personas. Entre ellas, adultos que de niños fueron maltratados por sus propios padres. Golpes, zamarreos, duchas de agua fría, humillaciones, castigos, torturas, indiferencias, retiradas de cariño con un “ya no te quiero”, silencios eternos y faltas de miradas, palabras, interés y amor; fueron parte de su niñez violentada. En definitiva, son adultos emocionalmente desamparados, que de niños fueron violentados de manera evidente, pero al mismo tiempo de forma invisible.

Hoy, según Unicef Chile, el 71% de los niños recibe algún tipo de maltrato. Y no muy lejos de esa realidad está el resultado de una encuesta frente a un video viral, en el que una madre canta con sus hijos y al finalizar, ambos reciben un golpe en la cabeza por parte de ella, debido a que estaban “molestando”, donde el 70% de los adultos encuestados justifican dicho golpe.

Asimismo, la mayoría de los adultos que fueron golpeados, justifican tales vejaciones hacia los propios hijos e incluso, hacia los demás niños, señalando que es una buena forma para “disciplinar”. Sin embargo, hoy la Convención Internacional de Derechos del Niño (CIDN), Unicef, el Colegio de Psicólogos, la Sociedad Chilena de Pediatría y todas las investigaciones en desarrollo del cerebro infantil (neurociencias y la teoría del apego), señalan que NO se debe golpear ni humillar a los hijos. A nadie en realidad. Es un tema de derechos humanos, de sentido común.

Pero, aún considerando lo anterior, una psicóloga infantojuvenil sugiere en el programa “Mujeres Primero” del canal La Redduchas de agua fría para controlar a los hijos en pataletas. Además, dice que los golpes no son convenientes, porque a los padres se les “puede pasar la mano”. Y agrega que los niños son “manipuladores” y recomienda los “times outs” o tiempo fuera. Es decir, sacar al niño del lugar para que pueda pensar en su “mala conducta”.

Estas declaraciones son un llamado al maltrato infantil y punto. No las sigamos. Lamentablemente la colega no ha actualizado sus conocimientos en teoría del apego ni desarrollo del cerebro, por lo tanto, menos en psicología, ni neurología.

Pero mejor aclaremos:

Las “pataletas” o “berrinches” son una reacción conductual que se da en el 80% de los niños entre 1 y 4 años. Es decir, ocurre en la mayoría de los niños, por lo tanto, es una conducta normal. Sin embargo, a pesar de ser una conducta “normal”, se comprende que nos angustiemos frente a una pataleta que puede contener desde llantos, patadas, tirarse al suelo o pegar. Efectivamente comprendemos la angustia y descontrol de los padres, sobre todo, si ellos mismos fueron objetos de descontrol violento por sus propios padres.

Pero para entender… La pataleta se da, generalmente, cuando nuestro hijo está cansado o bajo estrés. Eso quiere decir, que en su cerebro se está secretando cortisol y nosotros (los adultos) no hemos sabido anticiparnos a ese estado. Entonces, la pataleta es una manera de demostrar la rabia, pena o frustración que en ese momento los seres humanos estamos sintiendo. Pero ¿por qué los niños no expresan la molestia con palabras? La respuesta es sencilla: porque no pueden.

Lo anterior, es debido a que su cerebro está en pleno desarrollo y carece de las habilidades para distinguir y explicar a sus padres, claramente, lo que le sucede. Un niño de 3 años, no puede decir: “Mamá, he aguantado mi pena todo el día; te he echado mucho de menos. No quiero perder tiempo bañándome, prefiero jugar contigo, pero no sé a qué quiero jugar. También estoy cansado y quiero dormir. Y estoy a punto de llorar, porque en realidad no sé lo que quiero”.  Un niño a esa edad, sencillamente, no tiene la madurez cerebral para estructurar este tipo de reflexiones. No puede. No es que no quiera, no puede. Por lo tanto, hecha mano a las “pata -aletas” y usa lo que en su corta vida ha tenido a mayor y mejor acceso, su desarrollo corporal.

Por lo tanto, la pataleta se trata de una forma de expresión de la frustración y no de una manipulación. Existen “pataletas” que son una total desorganización del cerebro, por lo tanto, casi nada de lo que los adultos hagamos podrá sacarlos de ese estado. Pero también hay de esas pataletas más simples, esas que el niño desea algo y sabe que llorando puede conseguirlo. En estos casos, distraerlos, explicarles e imitarlos en su llanto y conducta, los saca del estado de estrés de manera rápida, si es que realmente es imposible otorgarles placer en ese momento. Entonces, les podemos decir: “Entiendo que tienes mucha rabia porque no compré más helados. Entiendo tu rabia, pero no compraré más, has comido suficiente”.

Si los adultos comprendemos que nuestra función como papás, es ofrecerles a nuestros hijos  límites claros y definidos de contención, entonces frente a una pataleta tendríamos que ponernos en el lugar del niño, es decir, ser empáticos: “¿Qué le está sucediendo a mi hijo?”. Los niños requieren que los adultos, nos acerquemos y nos pongamos en “sus zapatos”.

Por ejemplo, podemos bajar nuestro cuerpo hasta que nuestros ojos crucen miradas y explicarle: “Pareciera que estás sintiendo mucha rabia porque hay que bañarse… Pollito, entiendo que no te quieras bañar, pero estás muy sucio. ¿Qué tal si la mamá te baña y jugamos con los botes y los animalitos de la selva, que también necesitan bañarse?”.

Incluso, cuando nuestro hijo está absolutamente descontrolado, podemos tomarlo en  brazos para llevarlo a dormir y decirles: “Tranquilo hijito, estoy contigo. Estás cansado, tranquilo, yo te cuido, tutito…” Está demostrado que este tipo de acercamiento frente a una pataleta, hace que la frecuencia y las intensidades de ellas disminuyan o se eliminen, ayudando a una relación de apego seguro y un desarrollo cerebral adecuado.

¿Queremos que nuestros hijos sean empáticos, amorosos, buenos amigos, “líderes positivos”, alegres, felices, sanos, etc.? Si la respuesta es afirmativa, partamos nosotros por ser empáticos con ellos. A quienes, supuestamente, amamos incondicionalmente y tal cual son, según las etapas del desarrollo y madurez de su cerebro.

Incondicionalmente, significa sin condiciones: “te amo siempre y estoy para ayudarte y enseñarte a atravesar, de la manera más creativa e inteligente posible, por tus primeros problemas”. Pero parece que no amamos incondicionalmente…  Nuestros hijos pasan 8 horas en una institución “educacional”, al cuidado de una persona que no es la figura de apego y tienen pataletas, miedos, penas, sensaciones de soledad y cambios por el nacimiento de un hermano, etc.

Quienes sí nos aman incondicionalmente son nuestros hijos. Aunque les peguemos, castiguemos y/o bañemos con duchas frías. Algunos de estos niños crecen y justifican los malos tratos; algunos siguen auto inculpándose o están los que se rebelan. Y otros tantos resilientes, se unen a causas sociales.

 Cuando pase el momento de la pataleta, luego de haber sido empáticos y contenedores con nuestros hijos, podemos conversar con ellos y reflexionar juntos. Por ejemplo, les podemos decir: “Juliancito, parece que estabas muy enojado hace un rato, ¿cierto? Cuando estés enojado, no quiero que me vuelvas a pegar patadas, ¿te pego yo?, ¿le pego patadas a tus hermanos?”. En el fondo, cada vez que entre en estado de estrés y se ponga agresivo, tenemos que volver a enseñarles y explicarles :“No me gusta que me pegues. Las personas no nos golpeamos. Pronto aprenderás a no hacerlo”.

Es importante entender que, al igual que los adultos, los niños también se cansan. Pero la diferencia es que a ellos se les castiga por expresarlo y a los adultos no. Los niños dejan comida en el plato, igual que los adultos, sin embargo, a nosotros nadie nos dice nada, pero a ellos los retamos y humillamos por hacerlo. Los niños están descubriendo la movilidad y agilidad de su cuerpo y le gusta ensayar sus logros. Eso por eso que no suelen estar quietos.

Como dije antes, los niños aman a sus padres con todo el corazón. Dependen de ellos o de sus cuidadores para vivir y jamás van a querer hacerles daño de forma consciente. Ellos siempre necesitan atención y cuando un hijo deja de pedirla, estamos frente a un grave problema, porque eso indica un déficit importante de ésta.

Por otro lado, debemos saber que los niños ensayan las relaciones sociales con juegos y peleas con los hermanos y eso es normal ¿a caso los adultos no peleamos con nuestros hermanos y luego nos arreglamos?

Los niños quieren mandar y conseguir lo que desean. Pero claro… ni a los adultos se nos permite el placer real, entonces menos se le va a permitir a los niños, a los que por consecuencia, hay que adiestrar ¿no?

También entendamos que por inmadurez muchos niños se hacen pipí en la cama y no porque quieran hacerlo o por que son flojos o tienen algun problema de salud. Por favor calma, paciencia y amor.

Y por inmadurez los niños se mueven a la hora de comida y mascan con la boca abierta. ¿Tus hijos comen contigo? Si la respuesta es sí, ellos pronto van a comportarse de la misma forma en que tú lo haces. Confía.

¿Siempre terminas las cosas que comienzas? Yo no. Por momentos no tengo ganas o estoy encubando un virus y me siento decaída. A los niños les pasa exactamente lo mismo. Bueno, y podría seguir…

Las sugerencias propias del conductismo clásico, la pedagogía negra, el adultocentrismo y las ideas que hablan de “métodos correctivos” como castigos, times outs, indiferencia, duchas de agua fría, humillaciones y/o retiradas de cariño, simplemente no comprenden cómo somos las personas. Aquello sólo deteriora el vínculo entre padres e hijos, quedando los niños desprovistos de herramientas emocionales para enfrentar conflictos.

Esos tipo de castigos dañan el cerebro de nuestros niños. Quedan más irritados, acumulan violencia, se enferman, no encuentran salida y se someten. Algunos de ellos, incluso, pueden erradicar la conducta disruptiva, pero no porque hubo una real comprensión y/o maduración, sino porque hubo terror de recibir más golpes por parte de quienes los aman: su mamá y papá. Se someten al adulto que aman, porque le tienen terror. Quedan sumisos y desprovistos de amor. Si usted pensó que su hijo había modificado su conducta porque aprendió, se equivoca, es hipocresía y no conciencia moral.

Algunos niños, siguiendo estilos relacionales de la familia, pueden comenzar a elaborar rasgos antisociales, convirtiéndose en “expertos” en desafiar la ley.  Y otros, lloran en silencio, se rebelan, auto agreden o buscan testigos como abuelas, vecinas, psicólogos del colegio o diarios de vida para refugiarse.

Si nos acercamos en vez de alejarnos, seremos padres amorosos y contenedores en esos momentos difíciles. Este camino es el largo y requiere de: tiempo, palabras, de pedir ayuda en caso de sentir descontrol y deseos de golpear o humillar, aprender sobre cerebro infantil y cuestionar los estilos de crianza recibidos. El camino corto y perverso (se sale del verso) contiene golpes, palabras humillantes, castigos y requiere de poca comprensión, empatía, estudios y cariño.

A continuación, un ejemplo de las consecuencias de tomar el camino perverso:

Maite, es delgada y bajita. Está llorando mucho, no tiene ganas de comer y está pegada a la televisión. Juan, la toma de un brazo, la tira al suelo y la arrastra hasta la ducha. La mete a la tina y le larga el agua helada por aproximadamente un minuto. Maite se calma, pero lo queda mirando con miedo y mantiene ese llantito a saltos, pero bien en silencio. Luego, se duerme.

Maite tiene 35 y Juan 40, son marido y mujer.

La violencia es un tema complejo, tiene muchas variables a considerar para ser bien tratada. Criamos a nuestros hijos en una sociedad que valora la producción y el exitismo, por sobre el compartir y estar en familia. Donde la mayoría debe trabajar de 8 a 10 horas diarias para sobrevivir, mientras otros pocos mantienen el poder y los beneficios.

Criar hijos, en un sistema patriarcal de dominación de unos por sobre otros, donde el adulto centrismo es una ley absurda, es muy complejo. Estar con nuestros hijos cuando se nos ha estimulado a ser “mujeres visibles”, pero “madres invisibles”, es muy difícil. La m(p)aternidad es realmente invisible a la sociedad y la mayoría de las personas que están criando niños, lo hacen a solas. Nuestra especie de mamíferos humanos no está dotada para cuidar a solas. ]Todo lo contrario, se necesitan de muchos adultos para cuidar a unos pocos niños. Pero el problema es que no hay adultos, porque están todos trabajando.

Estamos con las ideas muy revueltas y con nuestros cerebros muy mal acostumbrados. Hemos perdido la sensibilidad y nos hemos tenido que adaptar a vivir a contracorriente de lo que nos hace realmente bien.

Sé que es muy difícil no zamarrear a un hijo, si nosotros mismos fuimos golpeados. Sé que la crianza es muy compleja y que para peor, casi no hay tiempo. Y cuando lo hay, nosotros, los adultos, queremos “borrarnos”, “carretear”, correr a hacer deportes, estar con los amigos, etc.

La infancia de nuestros hijos nos recuerda la propia. Y hay que ser valiente para detenerse, parar y “pensar-sentir” en qué estamos. Hay que ser valiente para criar de manera respetuosa. Hay que ser valiente para educar a nuestros hijos en el amor, para que puedan ser libres.

Una mujer de 40 años me preguntó: <¿Tú le dices “te amo” a tus hijos?>. Rápidamente le contesté que sí y diariamente. A lo que ella respondió: <“Ah, yo encuentro ordinario decir “te amo”>.

Nuestra sociedad condena todo tipo de violencia, menos la violencia hacia nuestros propios hijos.

Leslie Power

Psicóloga Clínica

Mamá de 4 hijos.

 

PD: Dejo la declaración pública del Colegio de Psicólogos de Chile, frente a las súplicas de miles de madres, padres y profesionales de la salud que denunciamos en medios y redes sociales: http://www.facebook.com/Powerleslie/posts/397474323661049 los dichos de la psicóloga infantojuvenil.

“Estimado/a Colega:

Adjunto enviamos para su conocimiento Declaración Pública del Colegio de Psicólogos de Chile de fecha 26 de diciembre de 2012, sobre comentarios emitidos en programa “Mujeres Primero” del canal de televisión La Red.

https://docs.google.com/document/d/15wilWv0yONeRsbUrdG1EtODaUxztr2nZwLYhzuwH948/edit “.

 

Referencias:

El Cerebro del Niño. Siegel, D.

Apego e Intersubjetividad. Lecannelier, F.

Crianza, Violencias Invisibles y adicciones. Gutman, L.

Amor o dominación: Los estragos del patriarcado. Gutman, L.

El amor y la ciencia. Odent, M.

La Causa de los Niños. Dolto, F.

Bésame Mucho. Gonzalez, C.

La represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente. Rodrigañez, C.

El Apego. Bolwby, J.

Salvar tu vida. Miller, A.

La llave perdida. Miller A.

El cuerpo nunca miente. Miller, A.

El drama del niño dotado. Miller, A.

Y el sentido común.

Publicado por lesliepower

Psicóloga Clínica pacientes adultos. Motivada por dar a conocer las evidencias empíricas en lenguaje simple para cambiar la manera de relacionarnos desde el parto, la crianza... Es urgente una revolución si queremos vivir mejor.

71 comentarios sobre “Las pataletas y su compresión

  1. Hola le encanto mucho muy hija aveces hace esos berrinches q no se hacer, quiero pedir un concejo mi hija no me dice mama me dice tía y me frustra mucho es mi hija y quiero q me diga mama por FA ayuden me

  2. Está muy bien e interesante lo que escribiste, pero creo q hay q mejorar la redacción porque eso a veces dificulta o confunde la lectura. Saludos y gracias por compartir

  3. Hola, sè que esta entrada es un poco antigua, quizás usted no me leerá, pero quería decirle que su articulo es de las mejores cosas que he leído de manera breve. Soy alumna de Psicología y su postura me hizo sentido en cada palabra.

  4. Buenas! Soy Clara de Argentina y me ha encantado tu artículo. Soy madre hace tres meses y estoy recorriendo este hermoso camino. Quisiera saber si puedo hacer un reposteo de tu artículo en mi blog, dejando tu nombre y link, por supuesto. Muchísimas gracias!! (Me encantó la última referencia bibliográfica, el sentido común jaja)

  5. Hola, soy mamá de tres, y he tratado de ser paciente y tolerante, pero no puedo, sin embargo, este artículo me ha ayudado a calmarme por hoy y comprender que tengo que trabajar en mi para poder ser mejor y enseñarles a mis hijos más amor y respeto, como personas y como hermanos. Gracias por compartir su conocimiento.

  6. Estimada Leslie: Primero que todo, gracias por la valiosa información. Te quería preguntar sobre las posibilidades de revertir el daño causado por ciertos maltratos, específicamente por el tema de las duchas frías. Es posible? qué tipo de terapias serían necesarias? cómo diagnosticar ese daño y sus consecuencias?
    Muchas gracias.

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